El MASP y su “hueco”

MASP copy

El Museo de Arte de São Paulo Assis Chateaubriand, más conocido como MASP, está situado en plena Avenida Paulista, corazón de la ciudad de São Paulo. Sus salas albergan, además de  obras de artistas brasileños consagrados como Portinari, Anita Malfatti o Cavalcanti, la más importante muestra de arte europeo de todo el hemisferio sur. Van Gogh, Degas, Renoir, Picasso, Modigliani, Chagall… son algunos de los integrantes de su acervo. Pero, ¿cómo llegaron hasta Brasil las obras de autores europeos tan cotizados mundialmente? La respuesta está en la persona que da nombre al museo: Assis Chateaubriand.

Emprendedor incansable, Assis Chateaubriand poseía a mediados del siglo XX el mayor imperio de medios de comunicación de Brasil, formado por periódicos, revistas y estaciones de radio. Una nueva idea se le metió en la cabeza: el país necesitaba un centro difusor de cultura al nivel de los que había en países más desarrollados. Para crear esa institución ofreció, a cambio de donaciones,  espacios publicitarios en sus medios a los adinerados empresarios paulistanos, cuyas industrias crecían a toda máquina en aquella época. Con los fondos recaudados, y en compañía de su amigo y asesor artístico, el italiano  Pietro Maria Bardi, recorrió Europa en busca de obras que elevaran la categoría del futuro museo. La situación no podía ser más propicia para esa empresa, pues en una Europa devastada que acaba de salir de la Segunda Guerra Mundial y comenzaba a reconstruirse, muchas colecciones se vendían a precio de saldo. Poco a poco fueron conformando el acervo del que llegaría a ser el museo más importante de América Latina.

La primera sede del MASP fue inaugurada en 1947 y se encontraba en el centro antiguo de São Paulo. La de la foto es la sede actual desde 1968 y fue diseñada por  Lina Bo Bardi, mujer de Pietro Maria Bardi.  Su aspecto externo, con cuatro grandes pilares sujetando el cuerpo principal , no es casual. La Avenida Paulista, en la que se encuentra el MASP, discurre por lo alto de una colina, y el antiguo propietario del terreno donde hoy se encuentra el museo lo había cedido al ayuntamiento con una condición: cualquier edificación que se construyese debería respetar la vista hacia el centro antiguo de la ciudad. Lina Bo Bardi se las ingenió para diseñar esa estructura suspensa sobre un enorme hueco que preserva la vista y sirve de plaza para los ciudadanos.

MASP 2

 

 

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