historia

Arquitectura moderna en São Paulo

Arquitectura-moderna-sp-2

A partir de la década de los 30 del siglo XX, Higienópolis, tradicional barrio de la élite del São Paulo de la época, empezó a sustituir sus lujosas mansiones por edificios de apartamentos. Había comenzado la ¨verticalização¨ del barrio, pero a  diferencia de la actualidad, el buen gusto predominaba a la hora de construir edificios, constituyendo los años dorados de la arquitectura moderna paulistana.

Arquitectos renombrados como Vilanova Artigas, Rino Levi o Franz Heep, y otros menos conocidos pero con obras de la misma categoría, llenaron el barrio de modernas y atrevidas construcciones. Grandes pilares, marquesinas, rampas sinuosas, porches, decoración con pastillas, variedad de colores  y plantas, muchas plantas, son algunos de los elementos comunes a la mayoría de esos edificios.

Para los amantes de la arquitectura, darse una vuelta por Higienópolis es un plan más que recomendable para realizar en la selva de piedra.

Arquitectura-moderna-sp Arquitectura-moderna-sp-9 Arquitectura-moderna-sp-3 Arquitectura-moderna-sp-5

Château de Villandry

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

A principios del siglo siglo XX, un médico español llamado Joaquín Carvallo compró, con la fortuna heredada por su esposa, el Château de Villandry, un castillo originario del siglo XVI y situado en la región francesa que atraviesa el río Loira. La propiedad se encontraba en muy mal estado, pero Carvallo se dedicó por completo a su restauración. Para el exterior contrató a dos paisajistas españoles, Antonio Lozano y Javier de Winthuysen, que dieron vida a uno de los jardines más visitados del mundo. Uno de sus extremos se conoce como el “Jardín del Amor”, y se divide en cuatro partes que representan cuatro tipos diferentes de amor.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Brasil japonés

Brasil-japonés

Con la proliferación del cultivo de café en el estado de São Paulo a finales del siglo XIX y principios del XX los inmigrantes comenzaron a llegar en masa. La esclavitud había sido prohibida hacía algunos años, por lo que la tradicional mano de obra esclava en las plantaciones empezó a ser sustituida por inmigrantes llegados de todo el mundo.

Uno de los principales países emisores de trabajadores fue Japón. La superpoblación que sufría el país asiático en aquella época, unida a la falta de personal que había en Brasil, llevó a los dos países a firmar un acuerdo que beneficiaba a ambos. Así, el 18 de junio de 1908, y después de más de 50 días de viaje, llegó al puerto de Santos procedente de Kobe el barco Kasatu Maru, con casi 800 personas dispuestas a comenzar una nueva vida. La llegada de barcos continuaría hasta la década de los 70, formando en Brasil la mayor colonia de japoneses en el mundo fuera de su país de origen.

La adaptación no fue nada fácil. En aquella época se promovía en Brasil un proceso de “blanqueamiento” de la población, que a juicio de sus gobernantes se había “oscurecido” demasiado, por lo que en muchos casos los japoneses no era bien recibidos. Además, los propietarios de las plantaciones de café, acostumbrados a la mano de obra esclava, no trataban de manera mucho mejor a sus nuevos empleados.

Sin embargo, tras los duros inicios, la comunidad nipona consiguió adaptarse a su nueva situación y hoy ya viven en Brasil, totalmente integradas, la tercera y cuarta generación de aquellos primeros inmigrantes. En la ciudad de São Paulo se instalaron principalmente en el barrio de Liberdade, y aunque ahora ya se encuentran brasileños con rasgos japoneses en cualquier parte de la ciudad, ese barrio todavía conserva un fuerte sabor japonés.

Brasil-japonés-2

El origen de São Paulo

Patio

Pocas ciudades tienen una fecha de nacimiento tan específica como la selva de piedra. El 25 de enero de 1554, en lo alto de una colina entre los ríos Tamanduateí y Anhangabaú,  un grupo de jesuitas, entre los que se encontraban los padres Manuel de Nóbrega y José de Anchieta, celebraron una misa en una pequeña cabaña improvisada para la ocasión. Así nacía  São Paulo de Piratininga, bautizada de esa forma por ser el día en el que la iglesia católica conmemora la conversión de San Pablo, y porque “Piratininga”, que en tupí guaraní significa “pez seco”, era el nombre con el que las comunidades locales conocían esa región.

Alrededor de esa cabaña, que se encontraba en el lugar de la fotografía, fue construido un colegio y poco a poco fueron asentándose los nativos americanos que se convertían a la religión cristiana. Con el paso de los años, aquella pequeña aldea daría lugar a la mayor ciudad de América del Sur.

Actualmente, en ese lugar conocido como “Pátio do Colégio” se encuentran una iglesia y un museo. La construcción del recinto no es original, sino una réplica de la que había cuando los jesuitas fueron expulsados de Brasil en 1759 por sus constantes enfrentamientos con las autoridades de la colonia. En 1954, con motivo del 400 aniversario de la ciudad, el terreno fue devuelto a la Compañía de Jesús y finalmente, en 1979, fue inaugurado el actual “Pátio do Colégio”.

El edificio más alto de São Paulo

Mirante-do-vale-1

Se llama Mirante do Vale y es el edificio más alto de São Paulo. Hasta agosto de 2014, con la finalización del Millennium Palace, en Camboriú, también era el más alto de Brasil. Proyectado por el ingeniero Waldomiro Zarzur, fue construido entre 1960 y 1966. Mide 170 metros de altura y tiene 51 pisos, además de un helipuerto en su azotea.

Lo curioso del “Mirador del Valle” es que muchos habitantes de la selva de piedra no saben que se trata del más alto de la ciudad, pues se levanta en la parte baja del valle de Anhangabaú, lo que le hace parecer menor que sus vecinos Edificio Italia o Edificio Altino Arantes (Banespão).

São Paulo y el café

Sao-Paulo-y-el-café-1

La historia de la ciudad de São Paulo está directamente relacionada al cultivo del café. Si no fuese por él, la selva de piedra no seria lo que es hoy. Y es que con la expansión de sus plantaciones por la región, en la segunda mitad del siglo XIX, la economía de São Paulo, una ciudad provinciana y de segunda hasta entonces, se disparó de tal manera que hoy es la mayor metrópoli de América del Sur y unos de los principales polos económicos mundiales. Fue el café quien llevó el ferrocarril a la ciudad, uniéndola a la localidad costera de Santos, desde donde se exportaba en barcos al mundo entero. Y fue por esas mismas vías de tren, pero en sentido inverso, por donde llegaron miles y miles de inmigrantes venidos de todo el planeta en busca de una vida mejor. Hasta la abolición en 1888 eran los esclavos los que trabajaban en las plantaciones, pero con su prohibición Brasil no tuvo más remedio que abrir sus puertas de par en par para cubrir la enorme falta de mano de obra. Así, en pocas décadas la ciudad aumentó su población y su tamaño a un ritmo vertiginoso. La crisis económica de 1929 disminuyó drásticamente las exportaciones de café, y los empresarios paulistanos se reinventaron invirtiendo sus ganancias cafeteras en la creación de industrias, lo que volvió a acelerar el crecimiento de la ciudad hasta la actualidad.

Tal fue la importancia del café para la formación de la actual São Paulo que hasta su propio escudo está adornado con sus hojas y frutos.

Café

Cafe-1
Un pastor caminaba con su rebaño por un campo de la actual Etiopía cuando observó unas cabras que después de comer los frutos de un arbusto se movían con mucha energía. Curioso, arrancó unos cuantos y los llevó a un monasterio cercano para analizarlos con los monjes. Alguien los probó, y al no gustarle su sabor, los arrojó al fuego. El agradable aroma que despidieron al quemarse les concedió una segunda oportunidad en la que fueron tostados y mezclados con agua antes de ser consumidos. Según la leyenda, así nació el consumo de  café.
Su uso se extendió primero por los países árabes, para pasar después a Europa y generalizarse por todo el mundo. Su imparable popularización encontró alguna trabas, pues sus efectos causaban recelos, llegando a ser prohibido en algunos lugares. Hoy en día es uno de los productos más consumidos en todo el planeta, y su producción y comercialización mueven cantidades enormes de dinero.
En Colombia, uno de los principales productores de café, existe una región denominada eje cafetero donde abundan plantaciones con frutos como estos.